Imagen Ruth Dacunda

Tres tiempos tiene este salmo: un pasado glorioso, un presente calamitoso  y un  futuro que promete ser magnifico.
Los  primeros cinco versos recuerdan los beneficios del pasado remoto, los otros cinco de experiencias más próximas. Del pasado se aprende para no repetir y para recordar lo que moviliza a uno para moverse en el hoy con paz y alegría.
Decreto- Mantra- Jaculatoria: «Siempre  damos gracias a tu nombre«.
Hasta mañana, bendiciones.

Salmo 43 A

¡Oh Dios!, nuestros oídos lo oyeron,
nuestros padres nos lo han contado:
la obra que realizaste en sus días,
en los años remotos.

Tú mismo, con tu mano, desposeíste a los gentiles,
y los plantaste a ellos;
trituraste a las naciones,
y los hiciste crecer a ellos.

Porque no fue su espada la que ocupó la tierra,
ni su brazo el que les dio la victoria;
sino tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro,
porque tú los amabas.

Mi rey y mi Dios eres tú,
que das la victoria a Jacob:
con tu auxilio embestimos al enemigo,
en tu nombre pisoteamos al agresor.

Pues yo no confío en mi arco,
ni mi espada me da la victoria;
tú nos das la victoria sobre el enemigo
y derrotas a nuestros adversarios.

Dios ha sido siempre nuestro orgullo,
y siempre damos gracias a tu nombre.

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