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Y lo más doloroso llega en la tercera parte porque somos llevados al matadero y sufrimos «por tu causa», no por nuestra culpa. Este  dolor espiritual es más fuerte e intenso que el físico o incluso que el mismo destierro.
A pesar de ello, nuestra fe no tiembla porque Dios puede espabilarse en cualquier momento y levantarnos de la humillación. Si lo hizo antiguamente, ¿por qué no puede hacerlo ahora? Dios se levantará y nos redimirá.
Decreto- Jaculatoria- Mantra:  él penetra los secretos del corazón. O también: Levántate a socorrernos, redímenos por tu misericordia.
Paz y bien, bendiciones.
Mañana en el hemisferio sur empieza la primavera, les invito a hacer este Ejercicio, pulsa aquí.
Para los del hemisferio norte, empieza el otoño, les invito a hacer este Ejercicio, pulsa aquí.
También hoy, puedes empezar la novena a algunos de los tres arcángeles, cuya fiesta es el veintinueve: Miguel, Rafael, Gabriel. Pulsa aquí.

Salmo 43 C

Todo eso nos viene encima,
sin haberte olvidado
ni haber violado tu alianza,
sin que se volviera atrás nuestros pasos;
y tú nos arrojaste a un lugar de chacales
y nos cubriste de tinieblas.

Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios
y extendido las manos a un dios extraño,
el Señor lo habría averiguado,
pues él penetra los secretos del corazón.

Por tu causa nos degüellan cada día,
nos tratan como ovejas de matanza.
Despierta, Señor, ¿por qué duermes?
levántate, no nos rechaces más.
¿Por qué nos escondes tu rostro
y olvidas nuestra desgracia y opresión?

Nuestro aliento se hunde en el polvo,
nuestro vientre está pegado a suelo.
Levántate a socorrernos,
redímenos por tu misericordia.

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