Carpinchos
Carpinchos

Ungido con aceite de júbilo…, dice el salmo. O lo que es lo mismo, has sido elegido para la alegría.
El ser humano no es para la tristeza, la amargura sino para el gozo. No temas los embates de la vida, no te dejes embaucar y robar la alegría del corazón, eres un Caballero Ungido, hueles a mirra y a áloe…
Puedes repetir esta jaculatoria-mantra: «Oh Dios, en tu presencia, brota de mi corazón un poema bello y gozoso«.
Puedes seguir o hacer la novena a San Benito, haz clik aquí.
Hasta mañana, paz y bien

SALMO 44, I-II

Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey;
mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.

Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, oh Dios, permanece para siempre,
cetro de rectitud es tu cetro real;
has amado la justicia y odiado la impiedad:
por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
con aceite de júbilo
entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.

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