El salmo relata uno de los acontecimientos más entrañables del ser humano, la boda, la unión del hombre y la mujer.
La reina-esposa avanza, con su séquito nupcial cargada con los dones, hacia el rey, prendado de su belleza.
La relación del hombre y la mujer es, no solo una unión física, una íntima relación  que sumerge a los actores en la Trascendencia.
Hoy que se habla tanto de lo femenino te recomiendo que leas este sencillo artículo sobre La Belleza de ser mujer, haz clik aquí.
Mientras tu mantra- jaculatoria – decreto de hoy puede ser: ¡Gracias a mis padres por darme la vida!

SALMO 45-44 II

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu señor.
La ciudad de Tiro viene con regalos,
los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres, tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra».

Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán
por los siglos de los siglos.

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