Me cuenta con cara compungida: −El otro día pasé un mal momento en el trabajo. Nada más entrar vi algo que me puso causó una gran angustia, no lo esperaba, salió de mi interior un deseo profundo de llorar y gritar, cuando de pronto vino a mi mente la expresión de un salmo. Pedí permiso, abrí mi bolso y saqué la Biblia y leí el salmo 45. Regresé a mi trabajo mucho más tranquila.
Pues este puede ser tu decreto – mantra- jaculatoria de hoy: «Dios es nuestro refugio, fortaleza y socorro«.
Bendiciones, feliz día, hasta mañana.

SALMO 46 (45)

Dios es nuestro refugio y fortaleza,
socorro siempre a punto en la angustia.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
y los montes se hundan en el fondo del mar.

Aunque bramen y se agiten sus aguas,
y con su oleaje sacudan los montes.
[El Señor Todopoderoso está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.]

Un río y sus acequias alegran la ciudad de Dios:
sacrosanta morada del Altísimo.
Dios está en medio de ella, nunca vacila:
al despuntar la aurora Dios la socorre.
Braman las naciones, tiemblan los pueblos;
él alza su voz y se tambalea la tierra.

El Señor Todopoderoso está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Vengan a ver los prodigios del Señor,
que provoca asombro en la tierra:
pone fin a la guerra en todo el orbe:
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los carros.

Ríndanse y reconozcan que soy Dios,
excelso sobre los pueblos,
excelso sobre la tierra.

El Señor Todopoderoso está con nosotros,
Nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

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