Salmo 48 gumersindo meiriño«El monte Sión, vértice del cielo, ciudad del gran rey«. El pueblo de Israel tenía su referencia: el monte de Sión. Todos tenemos una aspiración, una meta, un gran objetivo. ¿Cuál es el tuyo? ¿Tu máxima aspiración? ¿Tu vértice del cielo?
Sigue diciendo el salmo, «entre sus palacios Dios descuella como un alcázar«. Detrás de todo y en todo está Dios, el Amor de Dios. Te propongo este mantra-jaculatoria: «Grande es Dios y digno de alabanza»

Bendiciones, hasta mañana.

SALMO 48-47

Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra:
el monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar.

Mirad: los reyes se aliaron
para atacarla juntos;
pero, al verla, quedaron aterrados
y huyeron despavoridos;

allí los agarró un temblor
y dolores como de parto;
como un viento del desierto,
que destroza las naves de Tarsis.

Lo que habíamos oído lo hemos visto
en la ciudad del Señor de los ejércitos,
en la ciudad de nuestro Dios:
que Dios la ha fundado para siempre.

Oh Dios, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo:
como tu renombre, oh Dios, tu alabanza
llega al confín de la tierra;

tu diestra está llena de justicia:
el monte Sión se alegra,
las ciudades de Judá se gozan
con tus sentencias.

Dad la vuelta en torno a Sión,
contando sus torreones;
fijaos en sus baluartes,
observad sus palacios,

para poder decirle a la próxima generación:
«Éste es el Señor, nuestro Dios».
Él nos guiará por siempre jamás.

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