Bariloche
Bariloche

El rey David cometió graves maldades. Se equivocó feo, muy feo. Nadie está confirmado en gracia, ni nadie es perfecto. Pedir perdón a Dios, disculpas al que hemos podido dañar es necesario para crecer a nivel espiritual.
Este salmo es como un “detente”, un “stop” en la espiral del mal. Cuando alguien reconoce sus maldades, pide perdón y disculpas comienza una nueva espiral, la del bien.
Confía en la misericordia de Dios, reconoce tu situación, y, recuerda lo que pide el rey David, que es la jaculatoria-mantra que te propongo para hoy: Señor, “devuélveme la alegría de la salvación”.
Salmo profundo para meditar despacio.
Hasta mañana, bendiciones.

SALMO 51-50

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

One thought on “Salmo 51 (50), cada día trece de julio, devuélveme la alegría

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.