Findhorn – Escocia, imagen Laura Castro

Salmo que se llama de lamentación, duro, con un continuo movimiento de afuera hacia dentro y viceversa. Primero hacia fuera, la situación social y política (algunos países de hoy viven situaciones semejantes) invitan al salmista a buscar refugio, a buscar cobija. Hacia dentro, en la intimidad, no es mucho mejor, como veremos en la parte del salmo de mañana…Por eso pide, y puede ser tu decreto- jaculatoria- mantra de hoy: ¡Quién me diera alas de paloma para volar y posarme!,
o también, Dios mío, escucha mi oración, no te cierres a mi suplica.
Quizás en estas situaciones sea bueno reflexionar sobre la frase de la foto, tomada en Escocia- Findhorn,  que acompaña hoy al salmo: Be still and know.

Salmo 54 A

Dios mío, escucha mi oración,
no te cierres a mi súplica;
hazme caso y respóndeme,
me agitan mis ansiedades.

Me turba la voz del enemigo,
los gritos del malvado:
descargan sobre mí calamidades
y me atacan con furia.

Se estremece mi corazón,
me sobrecoge un pavor mortal,
me asalta el temor y el terror,
me cubre el espanto,

y pienso: «¡Quién me diera alas de paloma
para volar y posarme!
Emigraría lejos,
habitaría en el desierto,

me pondría en seguida a salvo de la tormenta,
del huracán que devora, Señor;
del torrente de sus lenguas.»

Violencia y discordia veo en la ciudad:
día y noche hacen la ronda
sobre las murallas;

en tu recinto, crimen e injusticia;
dentro de ella, calamidades;
no se apartan de su plaza
la crueldad y el engaño.

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