Tigre- Buenos Aires, imagen Cristina Borello Meiriño

La situación es lamentable, según el inicio del salmo.
Pero Dios habla…, en situación semejante estaba Ignacio de Loyola. Estando en Manresa tuvo la «Visión», porque Dios habla, ¿saben dónde? ¿en un templo?…, no en un río, un pequeño río, llamado Cardoner.
La certeza de que Dios se mostrará y renovará las grietas que amenazaban ruina, fue uno de los pilares de Ignacio.
Decreto: Con Dios haremos proezas.
o también: Dios habló en su Santuario.
Puedes conocer más sobre Ignacio de Loyola y un oración en el día de su fiesta haciendo  clik AQUÍ.
Hasta mañana, paz y alegría. Amén.

Salmo 59

¡Oh Dios!, nos rechazaste y rompiste nuestras filas;
estabas airado, pero restáuranos,
Has sacudido y agrietado el país:
repara sus grietas, que se desmorona.

Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo,
dándole a beber un vino de vértigo;
diste a tus fieles la señal de desbandada,
haciéndolos huir de los arcos.

Para que se salven tus predilectos,
que tu mano salvadora nos responda.

Dios habló en su santuario:
«Triunfante ocuparé Siquén,
parcelaré el valle de Sucot;

mío es Galaad, mío Manasés,
Efraím es yelmo de mi cabeza,
Judá es mi cetro;

Moab, una jofaina para lavarme;
sobre Edom echo mi sandalia,
sobre Filistea canto victoria.»

Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte,
quién me conducirá a Edom,
si tú, ¡oh Dios!, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas?

Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil.
Con Dios haremos proezas,
él pisoteará a nuestros enemigos.

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