En el mundo de lo finito las desgracias vienen, pasan, desaparecen…, no hay respuestas definitivas, siempre queda alguna puerta abierta…, muchas veces se bebe «vino de aturdimiento», solo Dios tiene respuesta, sin El nada, con El, podemos todavía, tenemos esperanza, sobrevolaremos los estados de miedo y angustia. Solo El puede. Esta puede ser la jaculatoria- decreto- mantra de este salmo: «Danos socorro». Traducido más a lenguaje, sería, «danos una mano».
Hasta mañana. Feliz día de bendiciones.

Salmo 60-59

Oh Dios, tú nos has desechado, nos has dispersado;
te has airado. Vuélvete a nosotros.
Has hecho temblar la tierra, la has hendido;
sana sus grietas, porque se sacude.

Has hecho ver a tu pueblo cosas duras;
nos has hecho beber vino de aturdimiento.

Has dado a los que te temen bandera
que alcen por causa de la verdad.
Para que se libren tus amados,
salva con tu diestra y respóndeme.

Dios ha dicho en su santidad: Yo me regocijaré;
repartiré a Siquem y mediré el valle de Sucot.

Mío es Galaad y mío es Manasés,
y Efraín es la fortaleza de mi cabeza;
Judá es mi legislador.

Moab es la vasija para lavarme;
sobre Edom echaré mi calzado;
haz júbilo sobre mí, oh Filistea.

¿Quién me conducirá a la ciudad fortificada?
¿Quién me conducirá hasta Edom?

¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado?
Tú, oh Dios, que ya no sales con nuestros ejércitos.

Danos socorro contra el enemigo,
porque vana es la ayuda de los hombres.
Con Dios haremos proezas,
y él hollará a nuestros enemigos.

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