¡Bendice! y ¡Bendice!
Bendice, no maldigas. Bendice tu vida y todos sus caminos para que siempre tengan Luz. Bendice a tu espos@, a tu familia, a tus compañero@s de trabajo,  a tus amigos, tus compañeros, tus colegas de trabajo… Bendice a los que rigen tu país, a los que gobiernan el mundo, a los que tienen autoridad de cualquier tipo, civil, religiosa, militar… que sobre ellos venga la luz del rostro de Dios. Bendice la naturaleza, tu trabajo, tu hogar, tu vehículo…, bendice.  ¡No pares nunca de bendecir!
Puede ser hoy tu mantra- jaculatoria-decreto: ¡El Señor tiene piedad y nos bendice!
¡Feliz y bendecido día!

SALMO 67-66

 El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

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