Foto Ruth Dacunda

Después de estar con el agua al cuello, de ser arrastrados por las corrientes…, el salmista, asimila lo que supone estar cerca de Dios. Entiende en quien mantiene la esperanza, la confianza a pesar de todo, porque …,  como el dice -y puede ser el mantra-jaculatoria- decreto-, “buscad al Señor y revivirá vuestro corazón”.
Seguimos, es el tercer día, orando por las personas que están pasando por estas fuertes pruebas de la vida.
Hasta mañana. Bendiciones

Salmo 69 (68), 2-22. 30-37 III

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias;
le agradará a Dios más que un toro,
más que un novillo con cuernos y pezuñas.

Miradlo los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas.

El Señor salvará a Sión,
reconstruirá las ciudades de Judá,
y las habitarán en posesión.
La estirpe de sus siervos la heredará,
los que aman su nombre vivirán en ella.

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