Coxcatlan- Cucatlan Puebla- Mx, imagen de Rafael Barquero

Este salmo tiene primero una maldición y luego una bendición y antes, una invitación:
Para los que se burlan del fiel, del amigo de Dios, llegará la confusión. Para los que confiesan la grandeza de Dios, la bendición. Y una súplica final: «Adonai (Señor) ¡No tardes!». Es una buena indicación para el místico, que está siempre en vela, en estado de «espera» activa.
Mantra- jaculatoria- decreto: Tú eres mi auxilio y liberación.
Paz y Alegría, hasta mañana.

Salmo 69

Dios mío, ven en mi auxilio
Dios mío, dígnate a librarme; 

Señor, date prisa en socorrerme. 
Sufran una derrota ignominiosa 
los que me persiguen a muerte; 

vuelvan la espalda afrentados 
los que traman mi daño; 
que se retiren avergonzados 
los que se ríen de mí. 

Alégrense y gocen contigo 
todos los que te buscan; 
y digan siempre: «Dios es grande», 
los que desean tu salvación. 

Yo soy pobre y desgraciado: 
Dios mío, socórreme, 
que tú eres mi auxilio y mi liberación. 
¡Señor, no tardes!

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