Foto Paco Castro ofm

El pueblo de Israel esperaba al Mesías por muchas razones, una de ellas, de la más profunda es porque con él llegaba la PAZ. El Mesías es el príncipe de la Paz.
Una paz tan profunda que alcanza a toda la humanidad, pero no solo, sino que incluso a los collados, a los montes…, a la Creación. Prepárate para la paz, deja que entre en tu corazón.
Puedes decretar con esta jaculatoria-mantra: «Que los montes traigan la paz…»
Feliz jornada, paz y bien.

Salmo 72 (71) I

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rijas a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.
Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre
y quebrante al explotador.
Que dure tanto como el sol,
como la luna, de edad en edad;
que baje como lluvia al césped,
como llovizna que empapa la tierra.
Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna.
Que domine de mar a mar,
del Gran Río hasta el confín de la tierra.
Que en su presencia se inclinen sus rivales;
que sus enemigos muerdan el polvo;
que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Que los reyes de Saba y Arabia
le ofrezcan sus dones,
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.

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