Praiano
Praiano

El ser humano siempre espera. Una de esas esperas más radicales es la paz. De ahí que la llegada del Mesías, era la llegada de la Paz, el Mesías es el príncipe de la Paz. Una paz tan profunda que alcanzará a toda la humanidad, no solo, sino que incluso a los collados, a los montes, a la Creación. Prepárate para la paz, deja que entre en tu corazón.

Salmo 72 (71,1-2.3-4ab.7-8.17)

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre.

En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

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