Foto Paco Castro ofm

La justicia humana es, mucha veces «injusta». La justicia divina no se equivoca.
El salmo de hoy es la respuesta del que meditamos ayer. No se preocupen del malvado, no pierdan el tiempo con él, porque la justicia divina llegará a su tiempo. ¿Cuándo?- se preguntan algunos- pues…., en el momento justo.
De ahí que, ante esta situación, brote del corazón un canto de acción de gracias.
Puedes repetir esta jaculatoria-mantra- decreto: “Te damos gracias, oh Dios, por tu justicia”.

SALMO 75-74

Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias,
invocando tu Nombre,
contando tus maravillas.

Cuando elija la ocasión,
yo juzgaré rectamente.
Aunque tiemble la tierra con sus habitantes,
yo he afianzado sus columnas.

Digo a los jactanciosos: No se jacten,
a los malvados: No levanten la frente,
no levanten la frente contra el Excelso,
no hablen insolentemente contra la Roca.

No es el Oriente ni el Occidente,
no es el Desierto ni la Montaña;
es Dios quien gobierna:
a uno humilla, a otro ensalza.

El Señor tiene una copa en la mano,
un vaso lleno de vino espumoso y drogado:
lo verterá, lo sorberán hasta las heces,
lo beberán todos los malvados de la tierra.

Yo siempre proclamaré su grandeza
y cantaré para el Dios de Jacob.

Derribaré el poder de los malvados,
el poderío del justo será exaltado.

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