Cerro Teyú Cuaré Foto Ruth Dacunda

Mientras escribo esto, amanece, cae una fina lluvia temprana…, siento las voces de las personas que repiten una y otra vez: deseo ardientemente tener una casa, un coche, ser ric@, un compañer@…, paz, armonía….

Hermoso y dulce salmo. “Como lluvia temprana”…, los deseos pequeños de los seres humanos como ríos van a dar al mar…., el gran Anhelo está expresado en el mantra-jaculatoria- decreto del salmo:  Mi alma se consume y anhela…., mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo».
Hasta mañana, bendiciones.

Salmo 84-83

¡Qué deseables son tus moradas,
Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío.

cuando atraviesan áridos valles,
los convierten en oasis,
como si la lluvia temprana
los cubriera de bendiciones;
caminan de baluarte en baluarte
hasta ver a Dios en Sión.

Señor de los ejércitos, escucha mi súplica;
atiéndeme, Dios de Jacob.
Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo,
mira el rostro de tu Ungido.

Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados.

Porque el Señor es sol y escudo,
él da la gracia y la gloria;
el Señor no niega sus bienes
a los de conducta intachable.

Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza
al preparar su peregrinación

¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre
que confía en ti!

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