Puente Pexoa- Corrientes, imagen de Ruth Dacunda

Amor, misericordia y fidelidad.
Tres palabras que el pueblo de Israel atribuye a Yahvé.
Las tres le insuflan el aliento que necesita en los momentos difíciles.
Esto se cumple de forma especial en el Ungido, al que nunca le faltará estas tres palabras que definen a Yahvé: amor, fidelidad, misericordia.
Todos somos «Ungidos de Dios».
Decreto- Mantra – Jaculatoria: Mi mano está siempre con él (el ungido).
o esta: Mi fidelidad y misericordia le acompañarán.
Buen Camino. Paz y Alegría.

–Salmo 88 B–

Un día hablaste en visión a tus amigos:
«He ceñido la corona a un héroe,
he levantado a un soldado sobre el pueblo.»

Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso;

no lo engañará el enemigo
ni los malvados lo humillarán;
ante él desharé a sus adversarios
y heriré a los que lo odian.

Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder:
extenderé su izquierda hasta el mar,
y su derecha hasta el Gran Río.

Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora»;
y yo lo nombraré mi primogénito,
excelso entre los reyes de la tierra.

Le mandaré eternamente mi favor,
y mi alma con él será estable;
le daré una posteridad perpetua
y un trono duradero como el cielo.

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