Bella Vista- Uruguay, foto Laura Lissa

Dios crea el universo, lo gobierna, está presente en la historia. Así lo entiende el salmista. El eligió a David, un muchacho no un guerrero, y lo ungió.
Ungidos por Dios. Así es. Elegidos para cumplir una misión en este planeta tierra, con amor, con generosidad, con fidelidad…, Ungidos…, «Encontré a David, mi siervo, y lo ungí con óleo sagrado. Porque mi mano le dará firmeza, y mi brazo lo fortalecerá; esta es la jaculatoria-mantra- decreto: «Lo ungí con óleo sagrado«.
Bendiciones hasta mañana.

Salmo 89-88 I

Cantaré eternamente el amor del Señor,
anunciaré su fidelidad por generaciones.

Con mi boca afirmo claramente:
Oh Eterno, tu amor edificó los cielos,
más estable que ellos es tu fidelidad.
–Pacté una alianza con mi elegido,
jurando a David mi siervo:

Afianzaré tu linaje para siempre
y consolidaré tu trono por generaciones.
Celébrense tus maravillas en los cielos, Señor,
y tu fidelidad en la asamblea de los Santos;

pues, ¿quién sobre las nubes
es comparable al Señor?
¿quién se asemeja al Señor entre los dioses?
Dios es temible en el consejo de los santos,
es grande y terrible para toda su corte.

Señor Dios del universo, ¿quién como tú?
Eres poderoso, Señor, y tus fieles te rodean.
Tú doblegas la soberbia del mar
y acallas su oleaje embravecido.

Tú trituraste a Rahab como a un cadáver
con brazo potente dispersaste al enemigo.
Tuyos son los cielos, tuya es la tierra;
tú cimentaste el mundo y cuanto contiene.

Tú creaste el Norte y el Sur,
el Tabor y el Hermón
saltan de gozo en tu presencia.

Tienes un brazo poderoso;
triunfante es tu izquierda,
sublime tu derecha.
Justicia y Derecho sostienen tu trono,
Bondad y Fidelidad marchan ante ti.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte,
que camina a la luz de tu rostro, Señor.
Tu Nombre será su gozo constante,
y por tu justicia se alegrará.

Sí, tú eres nuestra fortaleza gloriosa
y con tu favor nos das la victoria.
En verdad el Señor es nuestro Escudo,
el Santo de Israel nuestro rey.

Un día hablaste en visión
declarando a tus amigos:
He elegido a un muchacho y no a un guerrero,
he encumbrado a un soldado de la tropa.

Encontré a David, mi siervo,
y lo ungí con óleo sagrado.
Porque mi mano le dará firmeza,
y mi brazo lo fortalecerá;

no lo engañará el enemigo
ni los criminales lo humillarán.
Trituraré ante él a sus adversarios,
y heriré a los que lo odian.

Mi fidelidad y amor lo acompañarán,
y por mi Nombre triunfará.
Extenderé su izquierda hasta el Mar
y su derecha hasta el Río.

Él me invocará: Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.
Y yo lo nombraré mi primogénito,
excelso entre los reyes de la tierra.

Le guardaré mi amor eterno
y mi alianza con él será estable.
Le daré un linaje perpetuo
y un trono duradero como el cielo.

Si sus hijos abandonan mi ley
y no siguen mis mandamientos,
si violan mis preceptos
y no guardan mis mandatos,
castigaré a palos sus delitos
y a latigazos sus culpas.

Pero no les retiraré mi lealtad
ni desmentiré mi fidelidad;
no violaré mi alianza,
ni cambiaré mis promesas.

Una vez juré por mi santidad
no faltar a mi palabra con David.
Su linaje será perpetuo
y su trono como el sol ante mí;
se mantendrá siempre como la luna,
testigo fidedigno en las nubes.

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