desert-2774945_960_720Dios interviene, como muestra el salmista, en la historia de Israel.
Dios interviene en mi historia, en tu historia. No hagas como el pueblo de Israel que no escuchaba… Escucha, escucha atentamente. El universo habla, la naturaleza habla, los demás te hablan, todo habla…, Dios se comunica constantemente…, pero en “corazón duro”, como dice el refrán popular “no entra bala”. ¡Escucha!
Puedes repetir esta jaculatoria-mantra: «Ojalá escuche hoy la voz de Dios en mi corazón«.
Hasta mañana, paz y bien

Salmo 95-94

Vengan, aclamemos al Señor,
vitoreemos a la Roca salvadora;
entremos a su presencia dándole gracias,
vitoreándolo con cánticos.

Porque el Señor es el gran Dios,
el gran Rey de todos los dioses:
tiene en sus manos las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar porque él lo hizo,
y la tierra firme que modelaron sus manos.

Entremos, inclinémonos y postrémonos,
arrodillémonos ante el Señor, Creador nuestro,
porque él es nuestro Dios
y nosotros el pueblo que apacienta,
el rebaño que cuida.

¡Oh, si escuchasen hoy su voz!

No endurezcan su corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
donde sus antepasados me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
detesté a aquella generación,
y dije: Son un pueblo de corazón extraviado
que no reconoce mi camino;
por eso juré indignado:
No entrarán en mi descanso.

One thought on “Salmo 95 (94), cada día cinco de septiembre, escucha

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.