Foto Ruth Dacunda

El canto de hoy sigue en la misma dirección que los salmos de estos días. Al mirar la historia del pueblo de Israel y la intervención de Dios en ella, le quedan algunas ideas bien claras; el pueblo llamaba y Dios respondía; por es el decreto- mantra- jaculatoria podría ser ésta: «Señor, Dios nuestro, tú les respondías«.
¡Responde cuándo te llaman!
Hasta mañana. Bendiciones.

SALMO 99-98

El Señor reina, tiemblen las naciones;
sentado sobre querubines, vacile la tierra.

El Señor es grande en Sión,
encumbrado sobre todos los pueblos.
Reconozcan tu nombre, grande y terrible:
Él es santo.

Reinas con poder y amas la justicia,
tú has establecido la rectitud;
tú administras la justicia y el derecho,
tú actúas en Jacob.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante el estrado de sus pies:
Él es santo.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,
Samuel con los que invocan su nombre,
invocaban al Señor, y él respondía.
Dios les hablaba desde la columna de nube;
oyeron sus mandatos y la ley que les dio.

Señor, Dios nuestro, tú les respondías,
tú eras para ellos un Dios de perdón
y un Dios vengador de sus maldades.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;
postraos ante su monte santo:
Santo es el Señor, nuestro Dios.

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