ESPIRITU_SANTO-belen-holy-lEvangelio según San Juan  17, 12-19: 

En aquel tiempo Jesús en presencia de sus discípulos oraba al Padre diciendo:
Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada. Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad.”

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Reflexión:

Una de las frases conocidas de Jesús la acabamos de repetir en esta lectura: “estamos en el mundo, pero no somos del mundo”.

Estamos cruzando un puente. No se construye una casa en medio de puente. El puente es para cruzar de una orilla a otra. Venimos de algún lugar misterioso en las entrañas del Universo, del corazón de Dios y caminamos por el puente del tiempo, −por mucho tiempo que estemos en el puente− no mucho más de cien años,  para llegar a la otra orilla, a un lugar misterioso en el corazón y en las entrañas de Dios.

!Cruza el puente! !No te pares en él! Camina atento, no te entretengas demasiado con las cosas superfluas, elige siempre lo mejor, escucha a los que han pasado ya por el puente, aprende, echa una mano a los que vas encontrando en el camino.

Sé siempre alegre, aunque a veces tengas que dejar pesos importantes por el camino.

Lo más importante: recuerda quién eres y hacia donde vas. Da gracias por cada paso que das, por el hoy y el ahora.
Te lo repito, no te disperses, no te distraigas, no te dejes entretener en cosas superfluas.
Estás en el mundo pero no eres del mundo.
Dame sabiduría, ¡oh Espíritu Santo!, para no dejarme engañar por el Maligno.
(Minutos para la reflexión)

Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de Sabiduría. Amén.

***
Oraciones finales

¡Espíritu Santo envía sobre mí, sobre mi familia, sobre mi trabajo los siete dones para que se haga la voluntad de Dios sobre mí y sobre toda la creación!
Ilumina mi mente para descubrir tu voluntad, fortalece mi voluntad para cumplirla Por Jesucristo nuestro Señor Amén.
¡Oh, María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti!
¡Jesús en ti confío!

 

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