perito-moreno-desprendimienMientras llegábamos al Perito Moreno, el glaciar de El Calafate, al sur de la Argentina, uno de los lugares más australes del mundo, se escuchaban unos ruidos semejantes a explosiones. Eran los sonidos provocados por la caída de la nieve en el río, melodías de la naturaleza que se perdían con el eco entre el blanco-azul del glaciar; entre el blanco-azul de las nubes que cubrían como un manto las toneladas de hielo. Rumores de los desprendimientos que provoca el glaciar, acompañados, como les decía, de los rugidos del hielo impactando con el agua.
Así pasa en la vida. En muchas ocasiones tenemos desprendimientos. Se descuelgan pesos que llevábamos a la espalda. Así vamos dejando por el camino seres queridos, amigos, familiares, antiguos novios-as, relaciones laborales…, tantas y tantas realidades que ya no están.
En el ser humano estos desprendimientos, como en el caso del Perito Moreno, hacen muchos ruidos. Son las emociones que se desprenden y caen en el río de la vida provocando estallidos, quizás lloros, gritos…
Sin embargo, el glaciar, a pesar de estos fenómenos maravillosos, sigue vivo, sigue avanzando, mantiene intacta toda su grandeza y belleza. Lo mismo le pasa al ser humano. A pesar de que deja en el camino rasguños, caídas, éxitos y fracasos, amores y desamores, ilusiones y desilusiones, sueños y realidades, tragedias y comedias… sigue adelante y sigue siendo bello, grandioso, impactante. Los desprendimientos, lo que ha dejado atrás, si cabe, lo hacen más bello, más grandioso, más impactante.
Cuando nos alejábamos del Perito Moreno, escuché, una vez más, el grito de la nieve que caía en el río, junto al eco azul y blanco del hielo y del cielo. No era un grito de dolor, sino de fortaleza y grandeza.
Nada más salir, empezó una llovizna suave que nos acompañó hasta llegar de nuevo, mientras anochecía, a El Calafate que nos recibió como la misma lluvia, manso, tranquilo, sencillo . Bajé del auto más liviano. Al menos eso me pareció a mí, porque sentí en mi corazón que ahí a los pies del frío glaciar había dejado caer algunos de los pesos que acarreaba en mis espaldas, algunas de las pre-ocupaciones que me seguían estos últimos días. Y se lo agradecí a Dios.

Gumersindo Meiriño Fernández

 

3 thoughts on “Desprendimiento en El Calafate, Perito Moreno

  1. Me encanto Padre Gumer !!la comparación que hace entre tanta belleza natural con el vivir del humano.y eso es así verdaderamente porque somos uno con la tierra.

  2. Estamos regresando, en un sueño que ha durado milenios,
    estamos despertando a nuestro espejo interior, con un mandato:
    “El Reino de los cielos esta Dentro de Vosotros.”
    reflejándose en el Austral continente, dormido.-

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