Imagen de Angeles Balaguer en Pixabay

Con el paso del tiempo y con la experiencia se puede constatar que una cosa son las ideas, los dogmas, las definiciones de los intelectuales y lo establecido por las autoridades humanas, y otra cosa, -y a veces distinta, diversa- es la realidad.

En concreto miremos esta hermosa fiesta que se celebra el seis de enero, que es llamada, por el pueblo, Reyes Magos y por la liturgia oficial, Epifanía. En los evangelios, en concreto en el de Mateo, no se dice que fueran tres, ni que fueran Reyes ni otros muchos detalles que luego la cultura, la tradición, la vida, -eso sí fundamentándose en otro escrito de la Biblia, llamado libro del profeta Isaías-, fue añadiendo. También hay que tener en cuenta el aporte de Francisco de Asís, que fue el que originó esta nueva forma de celebrar las fiestas navideñas de manera más alegre .

La Epifanía sería  pues la manifestación del Mesías como un Salvador Universal para todos los pueblos. De ahí que la Tradición viva, saltando los textos, haya considerado que uno de ellos tenía que ser negro, el otro rubio y el otro con rasgos orientales; para que se vieran representadas todas las razas.
Ese Niño que nace en el Portal es para todos y así se Manifiesta- se revela (eso significa la palabra Epifanía) en la adoración de los Magos de Oriente.

Sí, sí, ese niño, nacido en Belén es un Salvador Universal, para todos. Eso sí, luego en la historia durante muchos siglos, -tampoco faltan hoy-, se ha condenado (anatema sit- decían en el Concilio de Trento), apartado de la comunión de la iglesia, tachados de herejes y, en algunas épocas, -aquellos que no coincidían con algunos dogmas o doctrinas oficiales-, terminaban en la hoguera-
Como en otros ocasiones el acomodo de lo que dictan los cánones intelectuales y lo que realmente celebra la Vida, se parecen pero no coinciden.
Entonces, ¿qué se celebra el seis de enero? ¿La Epifanía, los Reyes Magos?
En las calles se celebra la ilusión, la ternura, la inocencia, la candidez, la ingenuidad de la sabiduría sigue viva en el corazón de millones de niños y de muchas personas. Más allá de que sean tres o de que sean Reyes o Magos, de que sean negros o blancos. Lo que sí sigue siendo universal es que muchos reviven en esta fecha la posibilidad concreta de que en lo sencillo, en lo austero, en la naturaleza, observándola, mirando las estrellas, a los ojos de las personas – no a sus vestidos o peinados, no a sus casas o a sus coches- caminando como peregrinos, como los Magos de Oriente…, se choca de bruces con el misterio de la Vida. En estas simples circunstancias se da el encuentro de lo humano con lo divino. Lo más grandioso y maravilloso de lo divino, se manifiesta como escondido en lo humano y entrañable, en el nacimiento de un niño.
Feliz fiesta de la Epifanía- Feliz día de los Reyes Magos

Gumersindo Meiriño Fernández

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