Jesús dijo a Nicodemo: Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, […]
Jesús dijo a Nicodemo: Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, […]
🌟 Retiro Presencial de Evolución Espiritual 🌟 🥇 Domingo 8 de febrero de 2026 | […]
Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis […]
Jesús le respondió: −Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado […]
Esta última parte muestra una misericordia que no es solo acontecimiento pasado, sino fidelidad que acompaña. Dios no solo libera una vez: conduce, sostiene, alimenta, recuerda.
La misericordia se vuelve aquí camino largo: desierto, lucha, cansancio, espera, provisión diaria.
No hay épica sin cotidianeidad, no hay promesa sin proceso.
La misericordia ya no se manifiesta solo en la creación, sino en la historia concreta de opresión y de salida.
Lo que para el mundo parece fuerza, juicio o ruptura, el salmo lo nombra como misericordia, porque la misericordia no es solo ternura: es también intervención que rompe cadenas.
Este salmo es una gran letanía de gratitud. Cada frase nombra una acción de Dios y cada vez responde el corazón con la misma confesión: su misericordia es eterna.
El salmo comienza confesando quién es Dios (Señor, Dios de los dioses, Señor de los señores), luego proclama lo que hace: crea, ordena, sostiene, ilumina.
Y en todo, el hilo que une es uno solo: la misericordia.
La segunda parte del salmo 134 de este salmo nos lleva al discernimiento: ¿a quién damos realmente nuestro corazón?
Contempla la historia en general
Contempla la historia de tu país, de tu región, de tu lugar de nacimiento.
Contempla tu propia historia.
Pero con colirio en los ojos, que dé una luz nueva a tu vista.
El ciego levantando los ojos dijo: «Veo hombres, me parecen árboles, pero andan». Jesús le […]