Jesús añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a conocer todas las demás? 🛡️Salmo […]
Jesús añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a conocer todas las demás? 🛡️Salmo […]
Jesús les preguntó, entonces, a los apóstoles: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón […]
Firme en la tormenta: La soberanía del Silencio sobre el ruido en el Salmo 92
Señor-Adonai, mi Roca en quien no existe la maldad, qué bueno es darte gracias al comenzar el día y proclamar Tu misericordia desde la mañana. Te pido que hoy me concedas la fuerza del búfalo para superar cualquier obstáculo y que me unjas con el aceite nuevo de la alegría y la inspiración. Haz que mi vida esté bien plantada en Tus atrios, para que pueda crecer con la firmeza del cedro y la flexibilidad de la palmera, dando siempre un buen fruto para los demás. Amén.
Señor Dios, Altísimo y Omnipotente, hoy decido habitar bajo Tu amparo y vivir a la sombra de Tus alas. Sé mi refugio, mi alcázar seguro y la roca firme en la que deposito toda mi confianza. Líbrame del temor al futuro, del espanto del desánimo y de las redes de la prisa. Envía a Tus ángeles para que guarden mis pasos en esta jornada, y que Tu promesa de estar conmigo en la tribulación llene mi corazón de una audacia serena y de Tu salvación. Amén.
Señor Dios, refugio nuestro de generación en generación, antes de que naciesen los montes Tú ya eras Dios. Ante la brevedad de mi vida, que pasa rápido y vuela, te pido hoy el don de la sabiduría: enséñame a calcular mis días para que adquiera un corazón sensato, libre de ansiedades triviales. Sáciame por la mañana con Tu misericordia para que toda mi jornada sea alegría y júbilo. Que Tu bondad baje hoy sobre mí y haga prósperas las obras de mis manos. Amén.
Señor Dios, Tú conoces lo corta que es mi vida y lo caduco de mi condición. No permitas que gaste mis días doblando las rodillas ante las dificultades o el desánimo. Acuérdate de Tu misericordia en los momentos en que me cuesta percibir Tu presencia. Hoy elijo levantar la mirada por encima de las murallas caídas y de las dudas de mi mente para declarar con todo mi ser: ¡Bendito el Señor por siempre! Amén, amén.
Señor Dios, hoy vengo a Ti con mis murallas caídas y mi espada embotada por el cansancio de mis propias batallas. Tú conoces las áreas de mi vida donde me siento rechazado, humillado o superado por las dificultades. No me escondas Tu rostro en el día de la angustia. Recibe mi dolor y mi desconcierto, abraza mi fragilidad y, aunque hoy me cueste ver Tu favor, mantén mi vida unida a Ti en medio de la tormenta. Amén.
Señor Dios, gracias porque Tu amor hacia mí no es cambiante ni depende de mi perfección. Reconozco mis fragilidades y te pido que me corrijas con Tu sabiduría cuando me desvíe de Tu ley. Gracias porque, a pesar de mis caídas, jamás retiras de mí Tu favor ni desmientes Tu fidelidad. Mantén mi vida y mis proyectos estables bajo el amparo de Tu alianza, y haz que mi confianza en Ti permanezca tan firme y duradera como el sol en Tu presencia. Amén.
Señor Dios, mi Padre y mi Roca salvadora, gracias porque Tu mano está siempre conmigo y Tu brazo me hace valeroso frente a los desafíos diarios. Sé Tú mi escudo para que el desánimo no me engañe y las presiones del mundo no me humillen. Que Tu fidelidad y Tu misericordia me acompañen en cada decisión que tome hoy. Establece mi corazón en Tu paz y recuérdame en todo momento mi identidad de hijo amado y protegido. Amén.