Salmo 93 B, me sostiene, trece de julio

Jesús añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a conocer todas las demás? 🛡️Salmo […]

Salmo 93 A, pensamientos insustanciales, doce de julio

Jesús les preguntó, entonces, a los apóstoles: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón […]

Salmo 92, más potente que las aguas caudalosas, once de julio

Firme en la tormenta: La soberanía del Silencio sobre el ruido en el Salmo 92

Salmo 91, lozano y frondoso, diez de julio

Señor-Adonai, mi Roca en quien no existe la maldad, qué bueno es darte gracias al comenzar el día y proclamar Tu misericordia desde la mañana. Te pido que hoy me concedas la fuerza del búfalo para superar cualquier obstáculo y que me unjas con el aceite nuevo de la alegría y la inspiración. Haz que mi vida esté bien plantada en Tus atrios, para que pueda crecer con la firmeza del cedro y la flexibilidad de la palmera, dando siempre un buen fruto para los demás. Amén.

Salmo 90, abre los ojos, nueve de julio

Señor Dios, Altísimo y Omnipotente, hoy decido habitar bajo Tu amparo y vivir a la sombra de Tus alas. Sé mi refugio, mi alcázar seguro y la roca firme en la que deposito toda mi confianza. Líbrame del temor al futuro, del espanto del desánimo y de las redes de la prisa. Envía a Tus ángeles para que guarden mis pasos en esta jornada, y que Tu promesa de estar conmigo en la tribulación llene mi corazón de una audacia serena y de Tu salvación. Amén.

Salmo 89, por la mañana sácianos de tu misericordia, ocho de julio

Señor Dios, refugio nuestro de generación en generación, antes de que naciesen los montes Tú ya eras Dios. Ante la brevedad de mi vida, que pasa rápido y vuela, te pido hoy el don de la sabiduría: enséñame a calcular mis días para que adquiera un corazón sensato, libre de ansiedades triviales. Sáciame por la mañana con Tu misericordia para que toda mi jornada sea alegría y júbilo. Que Tu bondad baje hoy sobre mí y haga prósperas las obras de mis manos. Amén.

Salmo 88 E, Amén Amén, siete de julio

Señor Dios, Tú conoces lo corta que es mi vida y lo caduco de mi condición. No permitas que gaste mis días doblando las rodillas ante las dificultades o el desánimo. Acuérdate de Tu misericordia en los momentos en que me cuesta percibir Tu presencia. Hoy elijo levantar la mirada por encima de las murallas caídas y de las dudas de mi mente para declarar con todo mi ser: ¡Bendito el Señor por siempre! Amén, amén.

Salmo 88 D, embotados, seis de julio

Señor Dios, hoy vengo a Ti con mis murallas caídas y mi espada embotada por el cansancio de mis propias batallas. Tú conoces las áreas de mi vida donde me siento rechazado, humillado o superado por las dificultades. No me escondas Tu rostro en el día de la angustia. Recibe mi dolor y mi desconcierto, abraza mi fragilidad y, aunque hoy me cueste ver Tu favor, mantén mi vida unida a Ti en medio de la tormenta. Amén.

Salmo 88 C, linaje y fidelidad perpetuos, cinco de julio

Señor Dios, gracias porque Tu amor hacia mí no es cambiante ni depende de mi perfección. Reconozco mis fragilidades y te pido que me corrijas con Tu sabiduría cuando me desvíe de Tu ley. Gracias porque, a pesar de mis caídas, jamás retiras de mí Tu favor ni desmientes Tu fidelidad. Mantén mi vida y mis proyectos estables bajo el amparo de Tu alianza, y haz que mi confianza en Ti permanezca tan firme y duradera como el sol en Tu presencia. Amén.

Salmo 88 B, ungidos, cuatro de julio

Señor Dios, mi Padre y mi Roca salvadora, gracias porque Tu mano está siempre conmigo y Tu brazo me hace valeroso frente a los desafíos diarios. Sé Tú mi escudo para que el desánimo no me engañe y las presiones del mundo no me humillen. Que Tu fidelidad y Tu misericordia me acompañen en cada decisión que tome hoy. Establece mi corazón en Tu paz y recuérdame en todo momento mi identidad de hijo amado y protegido. Amén.