Pensaba –mientras iba paseando por un robledal al lado de un pequeño arroyo, con un ligero viento refrescante soplando en la cara– que era maravilloso el lugar, el poder dar un paseo, el poder sentir el viento, el poder ver el verde de los árboles, el poder escuchar el canto de algunos pajaritos, el poder admirar la huerta de mis amigos, plena de verdura, de fresas, de tomates, de brócoli, el poder saludar afablemente a unas personas con las que nos cruzamos, el poder acariciar a un pequeño perrito que se acercó a saludarnos…

Ya sé, quizás suena repetitivo el utilizar el verbo “poder”. Pero parece que está de moda el ser poderoso, aunque de una forma renovada, ahora se llama “empoderarse”.

Imagen de Amber en Pixabay

Visto lo visto, tengo que decir que me siento empoderado. Soy poderoso. Sí, sí, lo soy. Pero tú también. Puedes pasear, puedes leer, puedes escuchar música, puedes saludar a tus vecinos, puedes admirar lo que pasa a tu alrededor, puedes acariciar…, puedes, –porqué no decirlo– gritar, insultar, odiar, matar…,

Eres poderoso. Estás empoderado. Bien, a la conclusión a la que llego mientras pensaba caminando –despacio, a cámara lenta, escuchando el ronroneo del viento y del bajísimo cuchicheo del agua del arroyo– es que el ser humano, –tú y yo_, estamos “empoderados”. Tenemos “poder”, el “poder” de hacer, sentir, pensar, actuar.

Ahora bien, decía el famoso personaje de comic, –y por esta vez estoy totalmente de acuerdo con él– “todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Sí, tengo una buena noticia para ti. Eres un “ser empoderado”. Y otra mejor todavía, de cómo uses ese “empoderamiento” va a depender tu equilibrio, tu armonía, tu felicidad, tu paz.

Así de sencillo. Pues sí, –sencillo de decir–, más complicado de discernir y aplicar.

En resumen, me digo en el oído interno, ¿cómo llego a ser un “ser empoderado”?

Aplicando el poder a todo lo que provoque en ti tres sentimientos profundos y no intercambiables ni “negociables” –no se compran ni con criptomonedas, tampoco se venden- la armonía, la felicidad, la paz. Cualquier sentimiento profundo relacionado con ellas significa que estás aplicando tus “poderes” de forma adecuada y cada vez estás más “empoderado-a”.

Paz y Alegría hasta dentro de siete días.

Gumersindo Meiriño Fernández

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