Sentir y pensar

Aprender a sentir más allá de la mente

En la consulta

Un psicoterapeuta propuso a una de sus pacientes que investigara, en las distintas circunstancias de su vida, qué sentía. Ella, una mujer culta con un alto cargo empresarial, respondía que no sentía nada.
—Ya sabe que nunca siento nada, que soy como un témpano.

Un día, en la consulta, el psicólogo le agarró fuertemente una mano y le preguntó:
—¿Sientes algo?
Ella respondió:
—Sí, claro que sí, siento su mano sobre la mía.
—No, señora —dijo el terapeuta—, eso no es sentir. Cierre los ojos y sienta. Tomé su mano y usted me dice que la siente, pero eso es una idea, no un sentimiento.

Intelectualizar frente a sentir

Volvió a apretarle la mano:
—Dígame de nuevo, ¿qué siente?
La mujer, turbada, respondió:
—Sí, ahora siento sus dedos.
—No, señora, no. A ver, cierre los ojos, vaya con la mente a donde está mi mano y dígame: ¿siente algo? —insistió el psicólogo.
Entonces la mujer dijo:
—Sí, pues…, siento presión, calor…
—Bien, ¡por fin! —exclamó el terapeuta.
La ejecutiva exhaló una bocanada de aire y comentó:
—Ahora entiendo… ¡qué confundida estaba!

Una invitación a la práctica

Tendemos los seres humanos a intelectualizarlo todo, a pasarlo por la mente, y nos olvidamos de los sentimientos, que parecen estar dormidos bajo el manto de una poderosa mente conceptual.

Se escucha con frecuencia:
—Practico meditación, yoga, oración… todo…, pero no pasa nada.
A esto puedes sugerir lo siguiente:
—¿Qué quieres que pase? Toma un cuaderno y, cada vez que hagas una de esas actividades, anota en una de las hojas lo que sientes, no lo que pasa por tu mente —intelectualizado—, sino lo que pasa por tus sentidos, por tu corazón. Porque pasan muchas cosas —las más importantes— por detrás de tu poderosa mente mentirosa.

El testimonio de un cambio

Luis comentaba después de varios días ejercitándose:
—He logrado ir más allá de la mente y ahora… sé lo que siento

Gumersindo Meiriño Fernández
Escúchalo en audio:

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One thought on “No es lo mismo sentir que pensar

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