Prímulas florecidas, imagen de Ruth Dacunda
Esta es la gran pregunta que se hacen muchos humanos.  ¿Merece la pena ser bueno, hacer el bien?
Y si es así…, ¿por qué prospera el malvado?
Por eso en ocasiones el inocente puede tener envidia…
Al salmista estas situaciones casi le confunden…¿a ti…, también?
Mantra: ¿Qué bueno es … Adonai (el Señor) para los limpios de corazón!
Paz y Alegría para los limpios de corazón…, para Bernardo de Claraval, para ti…
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Salmo 72 A

¡Qué bueno es Dios para el justo,
el Señor para los limpios de corazón!

Pero yo por poco doy un mal paso,
casi resbalaron mis pisadas:
porque envidiaba a los perversos,
viendo prosperar a los malvados.

Para ellos no hay sinsabores,
están sanos y engreídos;
no pasan las fatigas humanas
ni sufren como los demás.

Por eso su collar es el orgullo,
y los cubre un vestido de violencia;
de las carnes les rezuma la maldad,
el corazón les rebosa de malas ideas.

Insultan y hablan mal,
y desde lo alto amenazan con la opresión.
Su boca se atreve con el cielo,
y su lengua recorre la tierra.

Por eso mi pueblo se vuelve a ellos
y se bebe sus palabras.
Ellos dicen: «¿Es que Dios lo va a saber,
se va a enterar el Altísimo?»

Así son los malvados:
siempre seguros,
acumulan riquezas.

One thought on “Salmo 72 A, limpios de corazón, veinte de agosto

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