salmo133-gumersindo-meirinoUno de los sueños más entrañables que nacen del ser humano es el que nos propone este breve salmo de hoy: convivir los hermanos unidos.
Si nos diéramos cuenta de esta sencilla verdad, nuestra vida cambiaría. Somos hermanos. Pero claro, dicen algunos, a veces, la pelea, la lucha, la desunión empieza con los hermanos de sangre…, ¿cómo va a ser posible luego la fraternidad con los demás seres humanos?
Estamos en ese camino, el de la fraternidad, el que lo sigue, te lo aseguro, es más feliz. Es el como el ungüento, como el rocío de la mañana que lo envuelve e impregna todo.
Paz y bien, hasta mañana.

SALMO 133-132

Ved: ¡qué bueno, qué grato
convivir los hermanos unidos!

Es como ungüento exquisito en la cabeza,
que baja por la barba;
la barba de Aarón, que baja
hasta el cuello de su vestimenta.

Es como rocío del Hermón
que baja sobre las colinas de Sión,
pues allí envía el Señor su bendición:
la vida para siempre.

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