foto Esteban Verellén
foto Esteban Verellén

La belleza atrae, el buen olor también. En donde hay belleza y buen olor, la bendición llega por sí sola.
Es por naturaleza que los seres humanos amamos lo bello, nos gustan los buenos olores…
Se puede perder el buen gusto, pero no es lo nuestro, llamados a lo grande, lo bello, lo dulce, la gracia…
No pierdas nunca el buen gusto, no dejes que te manchen o llenen de olor tu hogar, donde Dios reside.
La belleza es un canto a Dios. Tantas bellezas que admirar a tu alrededor. No pierdas el gusto. Bello es el cielo, las estrellas, el sol, la luna, los árboles, los pájaros, la sonrisa de la persona amada, la de un niño, el llanto… tantas…”estás ungido con aceite de júbilo”…
Hasta mañana, paz y bien

SALMO 44, I-II

Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey;
mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.

Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, oh Dios, permanece para siempre,
cetro de rectitud es tu cetro real;
has amado la justicia y odiado la impiedad:
por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
con aceite de júbilo
entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.

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