salmo 6El que ora, el salmista, está enfermo. Dolores físicos, pero no solo físicos también angustias y por si fuera poco, la burla de los adversarios y enemigos.
Ante la soledad de una enfermedad grave se entrevé la posibilidad y, en muchas ocasiones, la realidad, del encuentro con la muerte.
En esos momentos una luz de alarma se activa y el enfermo ora, con lágrimas en el corazón y muchas veces en los ojos.
Se nos atragantan estos momentos de la vida, pero son reales.
Ora hoy por los enfermos, los que conoces, tus familiares, ora con este salmo para que lo que tengas que aprender en esta vida sea desde la comprensión y no desde el dolor.
Prepárate para ese encuentro en que se desgasta el cuerpo y te preparas para viajar al más allá, con paz, con armonía, y, -¿por qué no?, con alegría.
Hoy es la fiesta de la Visitación en la que se conmemora la Visita de María, la madre de Jesús, a su prima Santa Isabel, la madre de Juan el Bautista. No dejes de hacer la oración del Canto de una Madre,  haz clik aquí.
Paz y bien, hasta mañana.

Salmo 6

Señor, no me reprendas airado,
no me castigues encolerizado.
Piedad de mí, Señor, que estoy acabado,
sana, Señor, mis huesos dislocados.

Estoy profundamente abatido
y tú, Señor, ¿hasta cuándo?
Vuélvete, Señor, salva mi vida,
ayúdame, por tu misericordia:

En la muerte nadie te recuerda,
en el Abismo, ¿quién te dará gracias?
Estoy agotado de gemir,
cada noche anego mi lecho,
y empapo la cama con mi llanto;
mis ojos se nublan de pesar,
envejecen con tantas angustias.

¡Apártense de mí, malhechores,
que el Señor ha escuchado mis sollozos,
el Señor ha escuchado mi súplica,
el Señor ha acogido mi oración!

¡Que se avergüencen
y enloquezcan mis enemigos,
retrocedan súbitamente abochornados!

One thought on “Cada día treinta y uno de mayo, salmo 6, ¡prepárate!

  1. Cuando los conocí a ustedes, me llevaron con paciencia y sobre todo mucho amor, a reencontrarme con Dios, me volvieron a la luz y a la oración , y siempre agradezco eso, porque arrodillarme sin que tenga que ser por una enfermedad o por algún dolor o angustia, hacerlo para agradecer mi día de vida produce un gozo extremo.. siempre les digo a mis hijos: «no esperen ser grandes o viejitos para rezar, no esperen tener un problema grave para rezar, reciban la paz de Dios sin estar desesperados…»

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