Alto do Cebreiro, imagen de Paco Castro ofm

La visión de Ana, la madre del profeta Samuel al escribir este canto nos muestra una visión renovada de la existencia.
La fuerza, la sabiduría, la grandeza…, no es tuya…, sino que viene de Dios.
La arrogancia, la soberbia, la autosuficiencia que, a veces mostramos las personas, nos aleja de la verdad: Todo es don, es regalo.
Decreto- Mantra- Jaculatoria: Mi corazón se regocija por el Señor.
Hoy fiesta de san Pedro y san Pablo para saber más haz clik aquí.
Bendiciones, hasta mañana.

CÁNTICO DE ANA (1 Sam 2,1-10)

Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación.
No hay santo como el Señor,
no hay roca como nuestro Dios.

No multipliquéis discursos altivos,
no echéis por la boca arrogancias,
porque el Señor es un Dios que sabe;
él es quién pesa las acciones.

Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos no tienen ya que trabajar;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras que la madre de muchos se marchita.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.

Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria;
pues del Señor son los pilares de la tierra,
y sobre ellos afirmó el orbe.

El guarda los pasos de sus amigos,
mientras los malvados perecen en las tinieblas,
porque el hombre no triunfa por su fuerza.

El Señor desbarata a sus contrarios,
el altísimo truena desde el cielo,
el Señor juzga hasta el confín de la tierra.
Él da fuerza a su Rey,
exalta el poder de su Ungido.

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