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Esta Navidad tan distinta a la de otros años”. Me he quedado pensando, lo que comentaba un hombre, ya grande, de renombre, que me escribe para felicitarme. Y mi mente empezó hacer preguntas: ¿Es diferente esta Navidad? ¿En qué aspecto? ¿En qué situaciones? ¿En cuáles es igual a la de otros años, en cuáles es diferente?…..

Y empecé a responder a esa mente, siempre inquieta.

Querida mente, ¿qué es la Navidad en esencia? ¿Acaso no es un Niño que nace en un lugar del mundo con muchos conflictos y que luego sin salir de ese país inicia una auténtica revolución en la historia de la humanidad? ¿No es acaso el encuentro de Dios con el ser humano y del ser humano con Dios hasta llegar a hacerse uno en Cristo? Y…, ¿qué sé yo cuántas cosas más?

Sigo dialogando con ella, con la mente. Lo que sí, parece, que cambian son las circunstancias. ¡Cada año, tan diferentes! Cuando eras niño la celebrabas de una forma, quizás todavía vivían tus abuelos, tus padres…., van pasando los años, de niño e hijo pasas a ser papá-adulto, ya la conmemoras desde otra perspectiva. Es posible que ya no estén los abuelos y siguen pasando algunos años más y llegas a ser tú el abuelo. Jugarás con los nietos, cantarás villancicos con ellos, alrededor del árbol. Unos más… y ya la mirarás desde el cielo, desde la otra dimensión.

Querida mente. Insisto (cómo haces tú conmigo): las circunstancias van a ser distintas cada año. Seguirán cambiando. Hace unos años, en plena guerra mundial jóvenes de todo partes se disparaban entre sí, mientras otros millones, cantaban villancicos a la Paz; y otros miles, rezaban para que muchos de aquellos que caían muertos en las trincheras, regresaran sanos a su casa.
Querida mente: El motivo por el que vas a celebrar, si de verdad la Navidad es para ti significativa, es siempre el mismo. Eres un ser especial, Dios te ama, te acompaña, te consuela, te guía…, desde lo más íntimo. Deja que el niño entre en tu corazón, que la Luz que nace en lo más interior de tu corazón ilumine tu vida. Eso es definitivo en la vida de una persona, porque, a partir de ese Encuentro Interior, en ella todo es luminoso, amoroso, divino.

Querido amigo, amiga. ¡Feliz Navidad! La Navidad siempre es Feliz porque continuamente hay personas que dejan que la Luz de Jesús, el Cristo, vuelva al centro de su corazón. Este año en que todo es distinto, ¡Feliz Navidad!

Gumersindo Meiriño Fernández

 

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