Salmo 10, gumersindo meirinoHasta cuatro veces resuena la palabra ¡Adonai!, que más o menos se puede traducir por «El Señor»
Pronúnciala en voz alta. Escucha su sonido, su vibración, su energía, su fuerza. ¡Adonai! ¡Adonai! ¡Adonai!
El Señor, ¡Adonai!, es Dios, el Creador, el que es justo y ama la justicia. ¿Tienes miedo? Di con el corazón, ¡Adonai! ¿Estás triste? ¡Adonai!, y abandona la tristeza.
Te propongo para hoy este mantra-jaculatoria, es fuerte, estás invocando el nombre sagrado de Dios, en el mismo idioma que utilizó, Jesús de Nazarete: ¡Adonai! ¡Adonai! ¡Adonai!
Feliz día. Bendiciones.

Salmo 10

Al Señor (Adonai) me acojo, ¿por qué me decís:
«Escapa como un pájaro al monte,
porque los malvados tensan el arco,
ajustan las saetas a la cuerda,
para disparar en la sombra contra los buenos?

Cuando fallan los cimientos,
¿qué podrá hacer el justo?»

Pero el Señor (Adonai) está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres.

El Señor, (Adonai) examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,
les tocará en suerte un viento huracanado.

Porque el Señor, (Adonai) es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro.

 

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