Playas de Portugal, imagen deoao.org

Sigue la historia de las infidelidades del pueblo elegido con Yhavé – Dios. Ahora hacen un becerro de oro, las murmuraciones en las tiendas, los cultos paganos, la prueba en Meribá e incluso, ya en la Tierra Prometida siguen igual.
La historia, como decíamos ayer, sirve para aprender y repetir lo bueno y no pasar otra vez por el aro de la oscuridad y el sufrimiento. ¿Por qué se dirá que, «el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra?».
Mantra- Jaculatoria- Mantra: «Se olvidaron de Dios, su Salvador.
Paz y Alegría,  hasta la mañana.

Salmo 105 B

En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición,
cambiaron su Gloria por la imagen
de un toro que come hierba.

Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en el país de Cam,
portentos junto al mar Rojo.

Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la brecha frente a él
para apartar su cólera del exterminio.

Despreciaron una tierra envidiable,
no creyeron en su palabra;
murmuraban en las tiendas,
no escucharon la voz del Señor.

El alzó la mano y juró
que los haría morir en el desierto,
que dispersaría su estirpe por las naciones
y los aventaría por los países.

Se acoplaron con Baal Fegor,
comieron de los sacrificios a dioses muertos;
provocaron a Dios con sus perversiones,
y los asaltó una plaga;

pero Finés se levantó e hizo justicia,
y la plaga cesó;
y se le apuntó a su favor
por generaciones sin término.

Lo irritaron junto a las aguas de Meribá,
Moisés tuvo que sufrir por culpa de ellos;
le habían amargado el alma,
y desvariaron sus labios.

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