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Jesús dijo a sus discípulos: «el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos
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La historia del pecado iniciada por los padres continúa de generación en generación. Infidelidades, que ahora dicen a la ecología, que afectan a la tierra. El ser humano padece las consecuencias.
A pesar de todo ello, la última palabra la tiene Dios. Así termina el salmo, con un canto a Dios que vence todo mal con su misericordia. ¡Sí, es increíblemente cierto, la misericordia vence al mal!
Decreto: «Alabarte será nuestra gloria«.
Hasta mañana paz y bien.

Salmo 105 C

No exterminaron a los pueblos
que el Señor les había mandado;
emparentaron con los gentiles,
imitaron sus costumbres;

Adoraron sus ídolos
y cayeron en sus lazos;
inmolaron a los demonios
sus hijos y sus hijas;

Derramaron la sangre inocente
y profanaron la tierra ensangrentándola;
se mancharon con sus acciones
y se prostituyeron con sus maldades.

La ira del Señor se encendió contra su pueblo,
y aborreció su heredad;
los entregó en manos de gentiles,
y sus adversarios los sometieron;
sus enemigos los tiranizaban
y los doblegaron bajo su poder.

Cuántas veces los libró;
mas ellos, obstinados en su actitud,
perecían por sus culpas;
pero él miró su angustia,
y escuchó sus gritos.

Recordando su pacto con ellos,
se arrepintió con inmensa misericordia;
hizo que movieran a compasión
a los que los habían deportado.

Sálvanos, Señor, Dios nuestro,
reúnenos de entre los gentiles:
daremos gracias a tu santo nombre,
y alabarte será nuestra gloria.

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