¡Escapa!,¡Huye! Este es el grito natural y espontáneo del que se siente el peligro, del que se encuentra ante las dificultades.
Aprende del salmista: ¡No escapes, no huyas!, mejor, ¡refúgiate!, mientras pasa la tormenta. Encuentra tu albergue de peregrino.
Di como jaculatoria-mantra-decreto en la jornada de hoy: “El Señor es mi refugio“.
Hoy millones de personas acuden al Tepeyac, en México DF, a visitar a la Virgen de Guadalupe, como un refugio de paz espiritual, si quieres puedes unirte con una oración haciendo clik aquí.
Hasta mañana, bendiciones.

SALMO 11-10

En el Señor me refugio, ¿por qué me dicen:
Escapa al monte como un pájaro,
porque los malvados ya tensan el arco
y ajustan la flecha a la cuerda
para disparar en la sombra
contra los hombres rectos?

Cuando se tambalean los cimientos,
¿qué puede hacer el justo?

El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene en el cielo su trono:
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres.

El Señor examina a honrados y a malvados,
y aborrece al que ama la violencia.
Enviará sobre los malvados ciclones, fuego y azufre,
un viento huracanado les tocará en suerte.

Porque el Señor es justo y ama la justicia;
los rectos verán su rostro.

A partir de este Salmo y hasta el Salmo 147, te encontrarás
con una doble numeración; la más alta corresponde al texto Hebreo;
la más baja –puesta entre paréntesis– al texto litúrgico 
de la iglesia católica, fundamentada en la versión
de los LXX o  texto griego.

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