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Sucedió que, estando Jesús diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!» Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan.»
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¡Escapa!,¡Huye! Este es el grito natural y espontáneo del que se siente el peligro, del que se encuentra ante las dificultades.
Aprende del salmista: ¡No escapes, no huyas!, mejor, ¡refúgiate!, mientras pasa la tormenta. Encuentra tu albergue de peregrino.
Di como decreto en la jornada de hoy: “En el Señor me refugio“.
Hasta mañana, bendiciones.
Te invito a seguir orando por la PAZ, en este segundo día del TRIDUO, puedes hacer clic aquí.

 

Salmo 11

En el Señor me refugio, ¿por qué me dicen:
Escapa al monte como un pájaro,
porque los malvados ya tensan el arco
y ajustan la flecha a la cuerda
para disparar en la sombra
contra los hombres rectos?

Cuando se tambalean los cimientos,
¿qué puede hacer el justo?

El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene en el cielo su trono:
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres.

El Señor examina a honrados y a malvados,
y aborrece al que ama la violencia.
Enviará sobre los malvados ciclones, fuego y azufre,
un viento huracanado les tocará en suerte.

Porque el Señor es justo y ama la justicia;
los rectos verán su rostro.

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