Bella Vista Uruguay, foto Laura Lissa

Un canto agradecido a Dios que escucha la voz suplicante del ser humano cuando grita y pide auxilio. Una súplica semejante a la que hicieron los apóstoles cuando su barca se hundía en el mar de Galilea, en medio de la tormenta y Jesús se había quedado dormido: ¡Sávanos, Señor, que perecemos! Dios escucha, inclina su oído, es compasivo…
Jaculatoria- mantra- decreto: Caminaré en presencia del Señor.

Salmo 115 (114)

Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.

El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas me salvó.

Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue benigno contigo:
arrancó mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.

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