Río Paraná, imagen de Carlos Viteleschi

El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
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Agustín de Hipona escribe: Nuestra condición mortal nos obliga a dormir para restaurar las fuerzas, y por tanto, interrumpir nuestra vida por esta imagen de la muerte que es el sueño, aunque nos deje una brizna de vida…
Las mujeres que le amaban vinieron, de madrugada, a la tumba. En lugar de encontrar su cuerpo, oyeron a los ángeles anunciar la resurrección. Está claro, pues, que resucitó durante la noche que precedía esta aurora.
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Recuerda: ¡Siempre amanece! ¿Y la muerte? Solo recuerda, después de la noche ¡Amanece! Después del lecho de muerte, ¡Amanece!
La Vida, el Amor, la Bondad, la Misericordia, la Compasión…, triunfan, son las más fuertes…
De corazón a corazón: ¡Feliz Pascua de Resurrección!
Afirmación: El Señor es mi fuerza y mi energía.

Salmo 117 A

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,
y me escuchó poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que confiar en los magnates.

Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación,

Escuchad : hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.»

No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

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