Imagen de Paco Castro ofm desde O Alto do Cebreiro

Dice el Evangelio: Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.
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Virgilio comenta: -Me despierto a las cuatro de la madrugada
¿y qué haces?
Miro el face un rato, o, a veces, la tele. Luego me duermo otra vez.
Virgilio es la hora «mágica», de encuentro con Dios, levanta tu corazón, son momentos de conexión especial con lo Alto. Los ángeles te despiertan. Lee este salmo, lo explica muy bien.
Afirmación: «Clamo de todo corazón»
También: Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
Bendiciones, feliz día, hasta mañana.

Salmo 118

Q

Te invoco de todo corazón;
respóndeme Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa; escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.

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One thought on “Salmo 118 Q, me adelanto a la aurora, diecinueve de agosto

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