Imagen de Francisco Castro ofm

Me escribía una persona amiga, a propósito de nuestra visita al lago Ness, en Escocia:
Los grandes monstruos del Lago se hacen pequeños cuando DEJAMOS que Dios vibre en nosotros, ¿verdad P. Gumer?.
 A lo que respondo, – ¡Verdad, Carmen, verdad!
Cuando uno vive en la presencia de Dios, se siente muy pequeño, pero al mismo  tiempo, muy fuerte, porque está sostenido por su Presencia y estable, sin miedo.
 Mantra: «Soy pequeño«.
Feliz día, bendiciones

Salmo 118

S

Tú eres justo, Señor,
y recto en tus juicios.

Justamente prescribes preceptos,
sumamente estables.

Me consumo de celo
porque mis enemigos olvidan tus palabras.

Purísima es tu promesa,
y tu siervo la ama.

Soy pequeño y despreciable,
mas no olvido tus decretos.

Tu justicia es justicia eterna,
y tu ley es auténtica.

Aunque me alcancen
la angustia y la opresión,
tus mandatos son mi delicia.

Tus preceptos son justos por siempre;
instrúyeme y viviré.

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