Foto Ruth Dacunda

Jesús contestó a sus discípulos:  «Por vuestra poca fe. Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible.»
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Y llegamos al final del salmo. Esta son las últimas 7+ 1 estrofas.
Por muchos vericuetos se ha metido el salmista.
Al final -como al principio- todo depende de Dios y de la disposición del ser humano.
Con respecto a Dios, ¿cómo es tu fe?
Con respecto a tu disposición, ¿a qué estás dispuesto?
 decreto: «Que tu mano me auxilie«.
Paz y bien. Bendiciones.

Salmo 118

T

Llegue mi clamor a tu presencia, Señor,
instrúyeme con tu palabra.

Llegue mi súplica a tu presencia:
líbrame según tu promesa.

Brote de mis labios la alabanza,
pues me enseñaste tus normas.

Proclame mi lengua tu promesa
pues todos tus mandatos son justos.

Que tu mano me auxilie,
pues he elegido tus decretos.

Anhelo tu salvación, Señor,
tu voluntad es mi delicia.

Que yo viva para alabarte;
que tu mandamiento me auxilie.

Si me extravié como oveja descarriada,
busca a tu siervo.
¡No. No olvido tus mandatos!

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2 thoughts on “Salmo 118 T, tu mano, veintidós de agosto

  1. Existe una serie de dibujos animados, que representan pasajes de la Biblia, siempre me gusto aquel, en el que Jesús camina sobre el agua, cuando Pedro tiene miedo y por un momento pierde su Fe, Jesús le recita la frase inicial del salmo. Creo que eso resume, lo que es la Fe y el encuentro con Dios en el Espíritu. Paz y Bien.

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