San Luis del Palmar, Argentina, foto Ruth Dacunda

Les recuerdo seguimos con este salmo largo, y con sus 7+1 estrofas.
Algunas palabras son fuertes, duras.
El tener miedo ante Dios, ante el incumplimiento de sus preceptos, temor por no ser fiel a la volundad de Dios.
Ese temor se diluye cuando se confía en Dios.
Cuando uno sabe que las fuerzas son prestadas.
La palabra clave es, la que te propongo como decreto- mantra- jaculatoria: Tú eres mi refugio y mi escudo: Confío en tu palabra.
Feliz día, hasta mañana, bendiciones.

SALMO 119 (118) S

S     Detesto a los inconstantes
y amo tu voluntad.

Tú eres mi refugio y mi escudo:
confío en tu palabra.

Apártense de mí, perversos,
y cumpliré los mandatos de mi Dios.

Sostenme con tu promesa y viviré,
no defraudes mi esperanza.

Respáldame y estaré a salvo
y me fijaré siempre en tus normas.

Repudias a quienes
se apartan de tus normas,
porque falaz es la astucia.

Rechazas como escoria
a todos los malvados de la tierra,
por eso amo tus preceptos.

Mi cuerpo tiembla aterrorizado por ti
y me estremecen tus mandamientos.

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