Palabras refinadas hasta siete veces. No somos conscientes del valor de una palabra, por eso, hablamos, hablamos, hablamos…,pero una palabra antes de salir de nuestra boca tendría que ser, como dice el salmo, limpia, purificada al crisol como la plata, siete veces depurada…Puedes repetir esta jaculatoria- mantra- decreto: ¡Que mi palabra sean de consuelo y paz!
Paz y bien, hasta mañana, bendiciones.

SALMO 12-11

¡Sálvanos, Señor!, porque escasean los fieles,
han desaparecido
los leales entre los hombres.
No hacen más que mentirse unos a otros,
hablan con labios mentirosos
y doblez de corazón.

Que el Señor elimine los labios mentirosos
y la lengua fanfarrona de los que dicen:
La lengua es nuestra fuerza,
nuestros labios son nuestra arma,
¿quién será nuestro amo?

El Señor responde: Por los sollozos del humilde,
por el lamento del pobre, ahora me levanto
y daré la salvación a quien la ansía.

Las palabras del Señor son palabras limpias,
como plata purificada en el crisol,
siete veces de escoria depurada.

Tú nos guardarás, Señor,
nos librarás siempre de esa gente.
Los malvados del entorno deambularán,
¡colmo de vileza entre los hombres!

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