salmo 121 meirino ruth dacundaHay muchos saludos y palabras hermosas que cuanto más utilizamos más corremos el riesgo de banarlizarlas, de subestimar su pronunciación. ¡Gracias! ¡Por favor!…, En México te dicen, al despedirse de ti, ¡Buen Camino!; con estas mismas palabras se saludan los peregrinos del Camino de Santiago…
Hoy, únete a este precioso cántico del salmo que entonaban, hace miles de años, los que peregrinaban a Jerusalén a la Casa de Dios, y di, a todos los que te encuentres por el camino, ¡Te deseo todo bien!
Desea el bien para toda persona con la que te cruces, verás como una pequeña luz se enciende en tu corazón, en tu mirada y en tus labios…
Hasta mañana, buen día, amigo-a. ¡Paz y Bien!

SALMO 122-121

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios».

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

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