“El Señor es bueno con todos”. La afirmación del salmista parece un poco obvia pero…, la bondad nace del corazón. Y se ejerce con todo el mundo, con todos…. Por eso decía Jesús, “si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?”
Te propongo esta jaculatoria-mantra: «El Señor es bueno con todos, es clemente y misericordioso«.
Es un salmo que renueva el alma. Hasta mañana. Bendiciones.

SALMO 145-144, I

Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

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