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Seguimos con el salmo de ayer. Sentirse seguro, protegido, bendecido.
Los miedos mentales desaparecen, la persona vive agradecida, optimista. Eso sin que por ello deje de saber que los enemigos siguen ahí, pero no le pueden robar la paz y el agradecimiento.
Jaculatoria- Decreto- Mantra: Guárdame como a las niñas de tus ojos.
Feliz jornada, bendiciones.

Salmo 16, II
Muestra las maravillas de tu misericordia

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme
de los malvados que me asaltan,
del enemigo mortal que me cerca.

Han cerrado sus entrañas
y hablan con boca arrogante;
ya me rodean sus pasos,
se hacen guiños para derribarme,
como un león ávido de presa,
como un cachorro agazapado en su escondrijo.

Levántate, Señor, hazle frente, doblégalo,
que tu espada me libre del malvado,
y tu mano, Señor, de los mortales;
mortales de este mundo:
sea su lote esta vida;
de tu despensa les llenarás el vientre,
se saciarán sus hijos
y dejarán a sus pequeños lo que sobra.

Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. 

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