salmo 20 gumersindo meirino foto ruth dacundaHoy celebramos a San Antonio de Padua, un santo muy popular al que invocan cotidianamente millones de personas. Te recuerdo una de sus cualidades: hablaba muy bien. Solo el que sabe lo que dice, cómo lo dice y cuándo lo dice, se le coloca, como explica el Salmo de hoy, una corona de oro fino.
El refrán popular también insiste: “de la abundancia del corazón habla la boca”.
Las palabras dulces, endulzan el corazón, decía mi querido amigo, el P. Isorna, con tanta frecuencia.
Te propongo esta jaculatoria-mantra para que repitas con frecuencia hoy: «Señor pon en mi boca palabras positivas y de consuelo«.

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SALMO 21-20, 2-8. 14

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia;
porque el rey confía en el Señor,
y con la gracia del Altísimo no fracasará.

Levántate, Señor, con tu fuerza,
y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

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