salmo 25 gumersindo meirinoLa justicia de Dios tiene un nombre, se llama, Misericordia. Sólo así podemos vivir con paz y tranquilidad. Si quieres ser justo, sé compasivo. Comprende a todos, no hables mal de nadie, sé misericordioso…, comprende al malvado pero no te mezcles con él, ten misericordia de él, pero no es necesario que lo trates habitualmente…,
La jaculatoria-mantra que te propongo para hoy es ésta: ¡Señor dame un corazón misericordioso!
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Paz y bien, hasta mañana.

Salmo 26-25

Júzgame, Señor, que obro con honradez,
si confío en el Señor, no vacilaré.
Escrútame, Señor, ponme a prueba,
aquilata mis entrañas y mi corazón;
porque tengo ante mis ojos tu amor
y camino con fidelidad a ti.

No me reúno con idólatras,
no tengo trato con los hipócritas;
detesto la banda de malhechores,
y con los malvados no me siento.

Me lavo las manos como inocente
y doy vueltas en torno a tu altar, Señor,
proclamando mi acción de gracias
y contando tus maravillas.
Señor, amo vivir en tu casa,
el lugar donde reside tu Gloria.

No permitas que muera entre pecadores,
ni que perezca entre sanguinarios
cuya izquierda está llena de infamia,
y su derecha repleta de soborno.

Yo en cambio obro con honradez:
sálvame, ten piedad de mí.
Mi pie se mantiene en el camino recto,
en la asamblea bendeciré al Señor.

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