Salmo 26 II, gumersindo meirinoHay muchos detalles y aspectos en este salmo, también en esta segunda parte, que remueven el corazón. Y precisamente hablando de corazón, este es el que quiero que tengas presente hoy. «Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro». De ahí se deriva todo, la fuerza, la energía para superar los obstáculos que se nos presentan.
Por eso te propongo esta jaculatoria-mantra para que te acompañe en este día: «Ojalá escuche y atienda la voz de Dios en mi corazón»
Hasta mañana. Paz y bien

SALMO 27-26 II

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro».
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino,
guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

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